Andrea Ortiz
Barro que escucha al mar.
Mi trayectoria personal y profesional ha estado marcada por una constante búsqueda de conexión, creatividad, servicio y transformación. A lo largo de mi vida he desarrollado habilidades en múltiples disciplinas, demostrando una profunda capacidad de adaptación y un deseo permanente de aprender, crear y contribuir.
Mi formación académica incluye estudios en Diseño Publicitario, Educación, Traducción con énfasis en inglés y estudios de posgrado orientados a la gestión y el diseño. Profesionalmente, he trabajado en áreas tan diversas como el diseño instruccional, la educación, la traducción, la gestión de proyectos y el desarrollo de experiencias de aprendizaje, desempeñando funciones de liderazgo, capacitación y creación de contenidos para organizaciones nacionales e internacionales.
Sin embargo, más allá de los títulos y los puestos de trabajo, mi trayectoria ha estado impulsada por una necesidad profunda de encontrar significado, belleza y propósito en todo lo que hago. Mi experiencia como madre, emprendedora, artista y profesional me ha llevado a comprender que la creatividad no es solamente una habilidad, sino una forma de sanar, conectar y transformar realidades.
A lo largo de los años desarrollé diversos proyectos y marcas que reflejan diferentes aspectos de mi identidad: el arte, la educación, el bienestar, la espiritualidad y el deseo de generar un impacto positivo en las personas y en el entorno. Mi interés por la cerámica surgió inicialmente como una expresión artística y terapéutica, pero con el tiempo descubrí que representaba algo mucho más profundo: un regreso a mis raíces.
“Fue así como llegué a Siawola. Más que una marca o un proyecto, Siawola representa un punto de encuentro entre mi historia personal, mi vocación creativa y mi propósito de vida.”
Llegué a Siawola buscando crear belleza, generar comunidad y desarrollar proyectos con significado, sin imaginar que, de alguna manera, estaba retomando un camino que había comenzado generaciones antes de mí.
Con el tiempo descubrí una conexión familiar que le dio aún más sentido a este recorrido: mi abuela paterna, durante su juventud, fue maestra de cerámica y enseñó este arte en distintos lugares de Costa Rica. Sin haber conocido inicialmente esa parte de su historia, terminé recorriendo un camino muy similar al suyo, guiada por una pasión auténtica por el barro, la creación y la enseñanza. Este descubrimiento me permitió comprender que mi relación con la cerámica no era una coincidencia, sino una herencia emocional, cultural y espiritual que había permanecido latente a través de las generaciones.
Hoy entiendo que mi trayectoria no ha sido lineal, sino una construcción de experiencias, aprendizajes y transformaciones que convergen en un mismo propósito: crear, enseñar, sanar y dejar una huella positiva en el mundo. Siawola representa precisamente esa convergencia: la unión entre mi historia familiar, mi desarrollo profesional, mi sensibilidad artística y mi deseo de contribuir a la vida, la comunidad y la naturaleza a través del arte y la creación consciente.